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ESPAÑOL

—— In English: ——

There are plenty of beer-related books I’d love to read–perhaps even a couple I’d aspire to write–in my native and preferred English. But, more than that, there’s a massive dearth of Spanish language brewing materials. There’s no Joy of Homebrewing or How to Brew in Spanish. Amazon’s list of books with “cerveza” in the title include two that seem to teach about homebrewing, but clearly that’s missing the two aforementioned seminal tomes for most homebrewers in North America. As such, homebrewing globally tends to be the domain of English-speaking and/or European expatriates, and a few English-speaking locals.

Still, even as English is the lingua franca, it also often represents a class difference. The average Bolivian does not speak English, and the Bolivians with the best English are those who have spent time abroad or in bilingual schools. Nothing wrong with that, but it makes brewing an inaccessible hobby (beyond the many challenges already you face here without any homebrew shops) to people who can’t pick up hops/bottle caps/bottlers in a neighboring country or courier here via air freight.

So today, where Session #95 asks us to comment on the beer books yet to be written, I’d humbly suggest that a question that needs considering is, “what languages should we be translating beer literature into?” Surely Spanish should be high on that list, especially as Argentina, Mexico, and Chile are emerging into a kind of beer brewing maturity ready to compete with their northern counterparts. (Brazil certainly fits into that category, although the availability of resources in Portuguese is a question I have no idea about). To be fair, many of the homebrew shops in Chile and Argentina that I’ve encountered do have some resources like the booklets that sound like the first editions of Joy of Homebrewing as described by Charlie Papazian, as well as numerous classes on brewing. So the roots are planted and there, but there needs to be some cultivation.

Granted, book printing and distribution in Latin America is a different challenge than the ease provided by Amazon and easy mail order, but I’d suggest that there’s most certainly a demand for (at least abridged) Spanish editions of the introductory homebrewing materials.

And just as a side note, if there’s anyone looking for a translator, I humbly offer my services. Salud!

 

—— En español: ——

“Sesión 95: Casi TODOS los libros se faltan escribir (en español)”

Hay bastante libros acerca de la cerveza que quisiera leer–tal vez algunos que aspiraría escribir–en mi inglés nativa y preferida. Pero mas que eso, hay una falta masiva de materiales en español sobre el hecho de la cerveza. No hay ninguna Joy of HomebrewingHow to Brew en español. La lista de Amazon de libros con “cerveza” en su titulo incluye dos que hablan sobre la cerveza casera pero es claro que falta los dos libros seminales anteriores para la mayoría de cerveceros caseros en Norteamérica. Entonces la cerveza casera mundialmente mayormente es el dominio de extranjeros que hablan inglés y/o europeos, así como unos locales que dominan inglés.

Todavía, con inglés como la lingua franca, también representa una diferencia de clase. El boliviano promedia no habla inglés y los bolivianos con el inglés mejor son los que han pasado tiempo en el exterior o en escuelas verdaderamente bilingües. No hay nada malo con eso, pero hace que la cerveza casera es un pasatiempo inaccesible (ademas que los muchos desafíos que se encuentran con ninguna tienda de la cerveza casera) para la gente que no pueden comprar el lúpulo/tapas de botella/embotellares en un país vecino o pedirlos por courier.

Entonces hoy, donde al Sesión #95 nos pide comentar sobre los libros de la cervezas que todavía faltan escribir, sugeriría humildemente que la pregunta que se necesitan considerar es “¿a cuales idiomas debemos traducir la literatura de la cerveza?” Seguramente el español debe ser muy alto en la lista, especialmente mientras Argentina, Mexico y Chile están mostrando una madurez en la cerveza que está listo para competir con sus contrapartes norteños. (Seguramente Brasil cuenta con esa categoría pero la disponibilidad de los recursos en portugués es una pregunta sobre cual no tengo ninguna respuesta.) Para ser justo, muchas de las tiendas de la cerveza casera en Chile y Argentina con cuales me encuentran si tienen algunos recursos con las libretas que parecen como fueron las primeras ediciones del Joy of Homebrewing así como las describió Charle Papazian así como varios clases sobre como hacer la cerveza. Entonces los raíces ya son sembrados y allá son pero falta la cultiva.

Concedido, la imprenta y distribución de libros en Latinoamérica es un desafío diferente que la facilidad proveído por Amazon y el correo facíl pero sugería que ciertamente hay una demanda para ediciones en español de las materiales introductivas de la cerveza casera (o al menos una edición condensada).

Y como una nota al lado, si alguien busca un traductor, ofrezco mis servicios. Salud!

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Una de las cosa inesperadas sobre Santa Cruz–y a ser justo, Bolivia en general–es su herencia alemán y las rarezas que vienen con eso. Por ejemplo, en el Cementerio General del primer anillo de SCZ–la entrada principal esta llena de criptas y tal, pero justo al lado de la derecha de la entrada principal se encuentra el Cementerio Alemán, con una capilla que da la misa todos los días en alemán.

Además, por lo general puede encontrar comida alemana decente y nuestro escenario favorito es el agradable y bello Bistro La Casona en Arenales entre Beni y Murillo. Sobre todo se sirven los mejores sándwiches en la ciudad que hemos encontrado, así como goza el mejor menú de la cerveza con una variedad de Erdinger y Paulaner como las importaciones en la oferta, junto con Paceña de chopp y Corsa disponible también.

Del mismo modo en la exploración de la pequeña selección de cervezas importadas disponibles en los supermercados se encuentra algunos productos básicos de la alineación Bitburger, una pareja boliviana micros (si lo hay), y un puñado de otras opciones. En una palabra, los estilos alemanes están más disponibles que la mayoría.Por lo tanto, mientras que en los EE.UU. optaría por estilos ingléses, norteamericanos, o belgos, aquí me encuentro felizmente obligados a explorar los estilos alemanes. Por lo tanto he tratado más pilsners , bocks , dunkels y schwarzbiers de lo que normalmente iba a probar, y ha sido una buena experiencia. Como norteamericano, heredo los gustos y preferencias–se podría decir prejuicios y sesgos–que vienen con él (a excepción de un compromiso con la amargura; francamente, no me importa los IPAs). Soy propenso a la novedad, vistosidad y extremidades. Por lo tanto, es un buen ejercicio apreciar los fundamentos y limitaciones autoimpuestas que a menudo se asocian con las tradiciones cerveceras alemanas. Lo recomiendo como un ejercicio.

Just picked up my ticket to the Primera Feria de Cerveza this weekend in Santa Cruz, and looking forward to sampling more of Saya’s offerings, as well as Kushaav and the Sureña Chanchito (described as a “porter stout”).

Recién compré mi entrada a la Primera Feria de Cerveza realizada esta fin de semana en Santa Cruz, y espero probar mas de las cervezas de Saya así como los de Kushaav y el Chanchito de Sureña (describido como un “porter stout”).

I haven’t participated in one of these sessions before, largely because I’ve not really had anything worth contributing. But, it’s interesting, this question of a craft beer bubble, especially when I think about “craft” beer in Bolivia. (I’m not terribly opinionated regarding the definition of “craft beer,” so I’ll just use it as shorthand here because it’s in the question, and to refer to any brewery that regularly produces more than a standard mass market lager, other than CBN because they’re owned by AB-InBev even as they do produce a variety of different beers.)

In Bolivia, there’s an ever-growing number of microbreweries and brewpubs, but it’s interesting to note how these fall into two fairly distinct categories. Those that are foreign-owned and operated (I mean some foreign individual, not a multinational entity or anything) and tend to cater primarily to tourists, and Bolivian-owned and operated, which tend to focus more on upper crust Bolivian society (“exclusive! premium!”) and/or utilize novelty to also tap into the tourist scene.

I cannot speak to whether or not there’s some kind of bubble forming here–I’d highly doubt it, to be honest, because there is much potential to tap into, especially if those Bolivian microbreweries were to try and tap into the “premium” markets here in Bolivia. Those are the sorts that aim to market their product in the flavor-of-the-moment restaurants and bars, like Goss or Broadway here in Santa Cruz. Corsa is explicitly marketing this way, and Saya seems to have also caught on and you can see it starting to show up in more and more restaurants here.

The big challenge underlying all of this, though, is beer education. Even if you ask for details about the selections at a restaurant with a decent selection of imported beer here, the servers are frequently clueless about the styles, differences, etc. I don’t blame them because there’s little demand and few resources available to change that. So, the challenge is to create the vocabulary and knowledge base about beer among Bolivian society in general rather than relying on fickle and seasonal tourist traffic to buttress your sales.

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No he participado en una de estas “sesiones” de viernes de cerveza en blog, en gran parte porque no he tenido nada que realmente vale la pena contribuir . Sin embargo, me parece interesante esta cuestión de una burbuja en la industria de cerveza artesanal sobre todo cuando pienso en cerveza “craft” en Bolivia . (No estoy terriblemente obstinado sobre la definición de “cerveza craft”, sólo lo uso como abreviatura aquí porque está en la pregunta de la sesión, y para referirse a cualquier cervecería que regularmente produce más de una cerveza del mercado de masas, exceptos de la CBN porque están debajo del AB-InBev , y también producen una gran variedad de cervezas. )

En Bolivia , hay un número cada vez mayor de micro-cervecerías, pero es interesante observar cómo estas se dividen en dos categorías muy distintas. Los que son de propiedad extranjera (me refiero a algún extranjero, no una entidad multinacional o nada) y tienden a atender principalmente a los turistas; y los de propiedad boliviano, que tienden a centrarse más en la sociedad boliviana alta ( “¡exclusivo! ¡premium!” ) y/o utilizan la novedad para aprovechar también en la escena turística.

No puedo hablar de si hay o no hay algún tipo de formación de esta burbuja–para ser honesto, dudo mucho que es así porque hay mucho potencial si los microcervecerías boliviano eran para tratar de aprovechar más del mercado “premium” aquí en Bolivia . Esos son los tipos que buscan comercializar sus productos en los restaurantes y bares del “sabor-del-momento”, como Goss o Broadway aquí en Santa Cruz. Corsa está comercializando de forma explícita en esta manera, y Saya parece también que han capturado la estrategia y se puede ver que empieza a aparecer más y más en restaurantes aquí.

El gran desafío en todo esto, sin embargo, es la educación sobre la cerveza. Incluso si usted pide detalles acerca de las selecciones de cerveza en un restaurante que tiene una buena selección, los servidores frecuentemente no tienen ninguna idea sobre los estilos, las diferencias, etc. Yo no los culpo porque hay poca demanda y pocos recursos disponibles para cambiar esa coyuntura. Por lo tanto, el reto es crear el vocabulario y la base de conocimientos sobre la cerveza en la sociedad boliviana en general, en lugar de confiar en el tráfico turístico voluble y de temporada para reforzar sus ventas.